Las nuevas amas de casa digitales

Hace 8 años que me casé. Fue una decisión que tomamos sin demasiado romanticismo. Carlos no me pidió matrimonio de rodillas, ni bajo la torre Eiffel. Fue más práctico: decidimos casarnos por las facilidades para comprar un piso y para nuestros futuros hijos.

Lo decidimos una tarde de primavera, tomando un helado mientras paseábamos por el parque. Algo así como un acuerdo. Como cuando eliges las baldosas del baño.

La ceremonia tampoco fue nada del otro mundo. Invitamos a los amigos más cercanos y a la familia inmediata. Nada de primos. Sólo hermanos y padres.

En cuanto me quedé embarazada decidimos de la misma forma que yo iba a ocuparme de la casa. Carlos tiene un trabajo estable y que nos permite vivir sin apuros, aunque sin lujos.

La vida de una ama de casa es mucho más compleja de lo que parece a primera vista. Me irritaba que Carlos me preguntara: “¿Qué has hecho hoy?”, cada noche. Mi respuesta no tenía siempre historias apasionantes. Los niños ya me ocupaban todo el día y cuando les dejaba en la guardería tenía que hacer la compra, limpiar, recoger los trajes de Carlos en la tintorería, llevar al dentista a Julia, recoger del fútbol a Carlitos.

Apagaba fuegos constantemente y sin embargo me sentía un poco inútil.

Buscando cómo conseguir dinero extra en internet

Así que decidí buscar la forma de sentirme realizada a la vez que aportaba algo a la economía familiar.

Empecé con lo más sencillo: busqué en Google cómo conseguir dinero extra en internet. Había algunas sugerencias que me parecían muy complicadas, como aquellos que te animaban a hacerte Youtuber. Vamos, a hacer vídeos sobre algún tema y subirlos a internet. Cuando alcances la fama puedes hacerte rica, aseguraban. Hay gente que gana 10.000 euros al mes.

Pero esto no es para mí, pensé. Así que me decanté por la forma más sencilla. Empecé por vender cosas en Wallapop, una aplicación de compraventa de productos de segunda mano. Conseguí vender la ropa casi a estrenar que ya no servía a los niños, sus cunitas de cuando eran bebés, la bicicleta que Carlos dejó de usar después de su fiebre por el ciclismo (que duró 1 año), el jarrón que me regaló mi tía Carmen y al que jamás logré encontrarle un sitio en mi casa.

“Empecé por vender cosas en Wallapop. Conseguí vender la ropa casi a estrenar que ya no servía a los niños, sus cunitas de cuando eran bebés”

Wallapop es una aplicación de compraventa de productos de segunda mano

Wallapop es una aplicación de compraventa de productos de segunda mano

Más tarde empecé a contestar encuestas a cambio de pequeñas sumas de dinero. Era sencillo: podía hacerlo desde casa mientras preparaba la cena, antes de ir a buscar a los niños al colegio.

Existen numerosas opciones para hacer dinero desde casa haciendo encuestas

Existen numerosas opciones para hacer dinero desde casa haciendo encuestas

Además, fui perfeccionando la técnica. Era capaz de rellenar varias encuestas al mismo tiempo; en el ordenador que me regaló Carlos por mi cumpleaños y en el portátil que usaban los niños para hacer sus deberes. Incluso me daba tiempo a mirar algunos blogs de moda y de cocina, mis preferidos. Muchas veces dejaba algún comentario, sobre todo si había probado una receta o si tenía alguna duda sobre qué convenía ponerse en las bodas; si son de tarde, ¿es obligatorio ir de largo? ¿Está prohibida la pamela?

Las personas que como yo, también visitaban esos blogs, no tardaban en contestarte. Yo misma aconsejé a varias mujeres sobre trucos en cocina que a mí me parecían normales pero que resultaron ser toda una revolución para ellas. ¿Quién no iba a saber que para que no te lloraran los ojos había que pasar antes la cebolla por agua? ¿O que una piña será dulce si arrancas una hoja y sale con facilidad? ¿Que el peor día para comprar pescado son los lunes?

Empecé a convertirme en una especie de asesora. Pensé que podría utilizar estos consejos para conseguir más ingresos, además de los que me daban las encuestas. Así que me ofrecí a hacer la compra a las usuarias del blog.

Ahora hago la compra 2 veces por semana a 4 compañeras que por sus trabajos no pueden ir al mercado. De vez en cuando también escribo algún consejo en el blog de cocina, por los que me pagan también.

Animada por mi recién estrenada experta bloguera, y gracias a los consejos de las lectoras de blog más jóvenes acabo de abrirme un canal de Youtube y ¡ya tengo 1.000 seguidores!

Ahora, cuando Carlos llega a casa a cenar y me pregunta “¿Qué has hecho hoy?” ni siquiera sé por dónde empezar.

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2018-12-08T17:20:13+00:00

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Las nuevas Amas de Casa digitales

por resiliente tiempo de lectura: 6 min
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