Un mundo tan distinto, un mundo tan distante

Todos nos quejamos hoy en día de la velocidad del tiempo, de lo vacías que están nuestras vidas, de lo solos que nos sentimos y de que no acabamos de tomar conciencia de esos momentos de felicidad que vivimos en nuestro día a día. Pero, ¿qué hay detrás de toda esta aceleración y frustración?

¿Qué hay de toda esta desconexión existencial del mundo occidental en el que vivimos tan enfocado en los resultados y no en las personas?

Por un lado, hay un sistema capitalista dominante que nos obliga a formar parte de una rueda de producción y consumo, en la que nosotros mismos participamos de manera proactiva y continúa, generándonos necesidades que muchas veces no son reales sino impostadas y de las que nos creemos verdaderamente poseedores.

Un sistema capitalista dominante nos obliga a formar parte de una rueda de producción y consumo

Un sistema capitalista dominante nos obliga a formar parte de una rueda de producción y consumo

Por otro lado, hay una tremenda desconexión del ser humano que sólo se siente reconocido a través de su imagen social proyectada (EGO) y no sabe ni siquiera dónde está su verdadero YO, su esencia como persona. Aquel quien realmente es y que le hace sentirse un hombre o mujer completo, a pesar de su entorno y de sus limitaciones.

La mayoría de nosotros vive la vida sin relacionarse consigo mismo desde su necesidad real, su auténtica identidad y su niño interior.

La sociedad ha cambiado de manera radical en los últimos 50 años y nosotros queremos seguir viviendo con patrones antiguos desadaptados y poco funcionales.

Estos patrones en realidad no nos ayudan a sacar todo nuestro potencial; y nos llevan a vivir, o mejor dicho, a sobrevivir, sin disfrutar realmente de las relaciones, el amor, el sentirse realizado de verdad, el desarrollo personal y profesional, y tantas otras cosas que se nos escapan y que ni siquiera somos capaces de identificar.

En este mundo tan distinto y tan distante, vivimos desconectados de la naturaleza, del amor y de nosotros mismos

En este mundo tan distinto y tan distante, vivimos desconectados de la naturaleza, del amor y de nosotros mismos

En este mundo tan distinto y tan distante, vivimos desconectados de la naturaleza, del amor, de nosotros mismos y de nuestros objetivos vitales reales.

¿Cuánto tiempo más podremos arrastrar esta situación? Y lo peor de todo, ¿a dónde nos está llevando?

Todos somos conscientes de la creciente subida de enfermedades extrañas que están apareciendo, del descontento general, de la falta de energía y la violencia que cada vez se hace más palpable en el mundo… Si nos parásemos a pensar en ello y en como actuamos para que esto ocurra, nos daríamos cuenta fácilmente de que tiene que ver bastante con nosotros y con nuestro comportamiento.

Es difícil cambiar algo que lleva tantos años sucediendo y es aún más difícil tomar conciencia de que nosotros somos los creadores de esta situación que tanto rechazamos.

Quizás ha llegado el momento de hacer un cambio en nuestra manera de pensar, sentir y actuar para contribuir de una manera productiva a la teoría de la evolución de la especie de Darwin y dar un paso más en la toma de conciencia del ser humano.

Hace años que tenemos descuidadas nuestras emociones y nuestro sentir más profundo.

¿Por qué «pasamos» de estas sensaciones y las ignoramos? Nos han dicho que nos son importantes y nos lo hemos creído; pero en realidad, están ahí para informarnos de cómo estamos nosotros y como está nuestro entorno.

Es difícil cambiar algo que lleva tantos años sucediendo y es aún más difícil tomar conciencia de que nosotros somos los creadores de esta situación que tanto rechazamos.

Quizás ha llegado el momento de escuchar y escucharnos, y ver qué hay detrás de esas sensaciones que unas veces son buenas y otras no tanto, pero que siempre guardan algo para nosotros.

Guardan algo valioso que nos puede ayudar a avanzar en nuestro desarrollo y en nuestra motivación para alcanzar un estado de paz interior más elevado y por encima de todo, nuestros objetivos vitales más anhelados que habitan en nosotros mismos y que muchas veces no nos permitimos visualizar.

Quizás ha llegado el momento de escuchar y escucharnos

Quizás ha llegado el momento de escuchar y escucharnos

Que este mundo tan distinto y tan distante, sirva de guía para todos nosotros, para encontrar ese camino perdido entre el ser humano y la sociedad en la que habita y para construir a un entorno que se focalice en las personas y el desarrollo y no sólo en mantener estructuras económicas que solo aportan valor a unos cuantos y que promueven cada vez más el abuso, la violencia y la discriminación entre las personas.

Te invito a parar un momento y hacer esa introspección que te hará sentir nuevos objetivos vitales que quizá hasta desconocías.

Beatriz Vindel

Beatriz Vindel

Beatriz Vindel

Experta en Gestión Emocional y Trainee en Coaching Ejecutivo

Co-fundadora de Inside Of Emotions: Inteligencia emocional y recursos para el auto liderazgo.

 

 

 

 

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